El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental y se hace un llamamiento en favor de una mayor acción para proteger y aumentar el apoyo de salud mental en tiempos de crisis.
El tema de este año, “Acceso a Servicios: Salud Mental en Contextos de Catástrofes y Emergencias”, pone de relieve la urgente necesidad de garantizar que el apoyo psicosocial y de salud mental (MHPSS por su sigla en inglés) llegue hasta las personas afectadas por conflictos, desastres, y desplazamiento. En 2025, este llamamiento es más acuciante que nunca puesto que las necesidades humanitarias siguen aumentando en todas partes.
En contextos de emergencia, una de cada tres personas padece una condición de salud mental, y en una de cada veinte la condición es severa. El desplazamiento y las alteraciones en los sistemas de salud hacen que el acceso a los cuidados se complique aún más, en particular en el caso de las personas migrantes, quienes a menudo enfrentan barreras legales y sociales incluso antes de las crisis.
A pesar de su gran importancia, los programas MHPSS en todo el mundo enfrentan considerables recortes presupuestarios, lo cual amenaza el acceso de más de 500.000 personas tan solo en 2025. Con solamente el 2% de los presupuestos nacionales de salud en todo el mundo asignado a la salud mental, esta brecha pone en peligro décadas de progreso.
En este Día Mundial de la Salud Mental la OIM pide una inversión sostenida, además de colaboración y solidaridad. Juntos debemos asegurar que todas las personas afectadas por crisis tengan acceso a los cuidados que necesiten.
El presupuesto para salud mental en Argentina para 2025 aún no está definido con precisión, pero no se espera que cumpla con la ley de destinar el 10% del presupuesto total de salud a esta área, ya que este objetivo se ha incumplido históricamente. Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) analizan el proyecto de Ley de Presupuesto 2025 para evaluar su cumplimiento.
Contexto y situación actual:
Incumplimiento de la ley: La Ley Nacional de Salud Mental (N° 26.657) establece que el Estado debe destinar un mínimo del 10% del presupuesto total de salud a la salud mental, algo que no se ha logrado en años anteriores.
Análisis de presupuesto: La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) realiza análisis sobre el proyecto de Ley de Presupuesto para 2025 para verificar si se cumple esta pauta, sumando los recursos destinados a la salud mental en diferentes entidades del gobierno.
Urgencia y emergencia: La crisis en salud mental en Argentina es profunda, y organizaciones y legisladores han propuesto declarar la emergencia en salud mental, dada la insuficiencia de recursos y políticas públicas específicas.
Considerar el estado de la salud mental de la población, no solo implica tener en cuenta cuestiones presupuestarias (aunque esto nos proporciona un fuerte indicio de dónde está puesto el foco en cuanto a bienestar de la población se refiere y a la protección de sus derechos), sino que debemos apuntar a la situación de cada uno de los ciudadanos y ciudadanos en todas las franjas etarias, a si sus necesidades básicas se encuentran cubiertas, si sus derechos son respetados, si tienen acceso al trabajo, a la salud, a la justicia, entre otros.
La respuesta en este sentido es clara, la mayoría de la población no goza de estos “beneficios” que en realidad son derechos, porque asistimos a una era de la crueldad, donde la misma es enaltecida y aplaudida desde todos los niveles incluso de los mismos que la padecen.
Para este tipo de situación diferentes autores han acuñados ciertos conceptos, considerando el más apropiado el término “encerrona trágica” del gran Fernando Ulloa, Psicoanalista argentino que desarrollo sus días fuertemente abocado al psicoanálisis volcado al servicio de la comunidad.
Como el mismo autor mencionaba
“Me propongo hablar de la crueldad, ese desamparo mayor en que quedan sumergidas las víctimas. Un desamparo que está básicamente expresado por una figura clínica: la encerrona trágica, que extraigo de mi práctica psicoanalítica con personas que han sido torturadas; figura que bien puede ser extendida a muchas situaciones del acontecer social. La encerrona trágica es paradigmática del desamparo cruel: una situación de dos lugares, sin tercero de apelación, sin ley, donde la víctima, para dejar de sufrir o no morir, depende de alguien a quien rechaza totalmente y por quien es totalmente rechazado.
El hecho es que la crueldad siempre requiere un dispositivo sociocultural que sostenga el accionar de los crueles, así en plural, porque la crueldad necesita la complicidad impune de otros. El eje de ese dispositivo cruel es la mentira. Aunque ésta no necesariamente desemboca en una producción cruel, puede sostenerse –con fundamentos psicoanalíticos– que la crueldad siempre está comprometida con una mentira establecida en los primeros tiempos del sujeto. Una mentira que se va estableciendo como un saber fetichista recusador de la verdad.”
Si bien sus desarrollos son infinitamente más vastos que lo antes expresado, los mismos exceden el objetivo del presente, no obstante la selección anterior de datos y de material teórico, consideramos, que da cuenta de lo urgente que es que como ciudadanos, ciudadanas y trabajadores y trabajadoras asumamos el rol activo que podemos desempeñar, no es sin nosotros y nosotras que esta situación se perpetúe o se termine.
En lucha, unidos y unidas contra la crueldad que pretenden generalizar y que aceptemos sin más.
Hoy día de la salud mental es también un día de lucha, no hay salud mental sin trabajo digno y eso, compañeras y compañeros, es lo que siempre debemos defender.










