Cuando las ideologías corrompen al Estado
La desaparición de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) no fue una sorpresa. Las señales estaban claras en cada una de las declaraciones públicas del Gobierno, que seguidamente vamos a analizar.
Sus consecuencias ya son conocidas por todos: reducción de personal, cierre de dependencias, caída de la recaudación, traslados forzosos y un destrato a miles de trabajadores.
Pero lo que aún merece ser debatido no son las señales de que ello podría ocurrir ni sus consecuencias. Sino las verdaderas razones detrás de esta decisión. Porque no fueron la ineficiencia, ni el ahorro presupuestario, ni la lucha contra la corrupción, lo que motivó al Gobierno. Fue su ideología libertaria.
Un Estado enemigo
El presidente Javier Milei ha sido explícito en su desprecio por el Estado. En una entrevista con Infobae (6/6/24), declaró: “Amo ser el topo dentro del Estado, yo soy el que destruye el Estado desde adentro”. Y ahondó “Es como estar infiltrado en las filas enemigas, la reforma del Estado la tiene que hacer alguien que odie el Estado y yo odio al Estado” Esta frase no es menor. Revela una estrategia deliberada: desmantelar desde adentro las instituciones públicas, empezando por aquellas que encarnan el poder fiscal. La AFIP, como brazo recaudador del Estado, fue el blanco perfecto.
Celebrar el desmantelamiento
El 21 de octubre de 2024, el vocero presidencial anunció “El Gobierno les anuncia muy felizmente que a partir de hoy la AFIP dejará de existir”. La elección de las palabras no fue casual. Celebrar una medida que afecta a miles de trabajadores y debilita la capacidad del Estado para financiar servicios públicos es, como mínimo, una muestra de insensibilidad. Refleja una personalidad cínica, oportunista y cruel. Pero también es una declaración de principios: el bienestar colectivo queda subordinado a una visión individualista y radical.
Libertad para “la gente de bien”
Ese mismo día, el vocero afirmó que el objetivo del gobierno era “Queremos ir a un país sin AFIP y sin INADI, ni ningún organismo que cercene las libertades de la gente de bien”
El Gobierno considera que la AFIP “cercena las libertades de la gente de bien”. ¿Quiénes son esa “gente de bien”? Las siguientes declaraciones del presidente lo aclaran: los que fugan capitales, los que evaden impuestos, los que contrabandean. Milei los llama “héroes” porque “escapan de las garras del Estado”. Incluso ha llegado a reivindicar a Al Capone como modelo.
“Los que fugaron dólares son héroes…” Así los definió Milei en el Foro Llao Llao el 20/4/24, porque “lograron escapar de las garras del Estado”. La AFIP, entonces, no perseguía evasores: perseguía “héroes”.
“Para mí los contrabandistas son héroes…” Lo dijo Milei en Paraguay en una entrevista al programa cara o cruz de asunción en 2019. Incluso mencionó a Al Capone como uno de sus referentes. Si la AFIP combatía la evasión y el contrabando, entonces su disolución es coherente con esta visión.
Una economía sin controles
En una entrevista en A24 (19/5/25), al ser consultado sobre el origen de los fondos provenientes del narcotráfico en el blanqueo, Milei respondió: “Eso le corresponde a la policía… la economía no tiene nada que ver”. Esta separación artificial entre economía y justicia penal permite justificar el desmantelamiento de los controles fiscales. Si el Estado no debe fiscalizar, entonces tampoco debe investigar el origen de los capitales. El resultado: una economía sin reglas, donde todo vale.
El mito del burócrata fiscal
Finalmente, el Gobierno ha sostenido que “ningún burócrata del Estado tiene por qué decirle a un argentino qué hacer con su propiedad”. Pero esto ignora el principio de legalidad tributaria: las obligaciones fiscales no las decide un burócrata, sino el Congreso mediante leyes. La AFIP no inventa impuestos, los aplica. Y cualquier extralimitación es revisable judicialmente.
Conclusión
La disolución de la AFIP no fue una medida técnica ni económica. Fue una acción ideológica, coherente con una visión que desprecia el Estado, glorifica la evasión y promueve una economía sin controles. No se eliminó un organismo por ineficiencia: se eliminó porque representaba todo lo que este Gobierno quiere destruir. Y en ese proceso, no sólo se desmantela una institución: se debilita la democracia fiscal, se erosiona la equidad tributaria y se pone en riesgo el financiamiento de los derechos sociales.
Marcelo LEOY
La Plata, 29/10/2025









